10.02
Una de las preguntas que siempre me he hecho es si realmente existe la verdad como tal. Y hoy, a causa de un pequeño conflicto personal, he vuelto a cuestionarme esto. Antes de empezar a divagar sin rumbo fijo, prefiero aclarar términos para que todos estemos pensando en lo mismo: cuando digo “verdad” me refiero a cualquier cosa objetivamente cierta. Es decir, una creencia que es auténtica fuera de toda duda, la más cruda esencia de la realidad. Cuando digo mentira, me refiero a cualquier otra sentencia que tenga aunque sea una fracción de equívoca. Quiero dejar claro que son términos abstractos y que intento englobar con ellos todas las afirmaciones posibles, aunque en esta entrada lo centraré todo en un aspecto: la información.
Usemos una metáfora para ponernos a meditar: siempre me gustó pensar que el conocimiento es como el reflejo que vemos en un espejo. En él, nuestra imagen es el factor subjetivo de lo que conocemos, así, cuánto más espacio ocupamos, menos objetivo será lo que sepamos. Entonces, cuanto más nos acercamos a lo que queremos saber, cuantos más detalles ambicionamos encontrar, nuestra imagen más espacio cubrirá. Si no queremos esto, debemos alejarnos del espejo lo máximo posible, ir tan al fondo como seamos capaces y volver a mirar. Así, nosotros seremos muchos más pequeños en él y todo lo demás muchísimo más amplio. Pero todo tiene sus límites, es imposible ver todo lo que nos rodea, por ejemplo, y cuánto más queramos abarcar, con menos detalles veremos el reflejo. Además, nunca lograremos eliminar nuestra propia imagen de él, por más que nos esforcemos, es imposible sacudirnos de nuestra propia opinión y obtener una visión objetiva todo lo que haya.
Así que, ¿cómo podemos afirmar que existe algo objetivamente cierto, lo que sea? Cuando nos dicen un secreto, por ejemplo, para nosotros es veraz al cien por cien, pero algún otro que puede tener una imagen distinta del mismo y estará igualmente convencido de que es real. Ambos tendríamos motivos para creer que lo que sabemos es correcto, pero la información puede ser contradictoria entre sí. Si además no podemos conocer nunca todo, es evidente que nunca llegaremos a saber la verdad. Así que ya vamos avanzando, no sabemos si la verdad o la mentira son auténticas, pero sí sabemos que sólo sabemos mentiras con distintos grados de verdad. El siguiente paso sería cuestionarnos si es posible la existencia de algo que no somos capaces conocer: ¿Cómo sería concebible que haya algo que no podemos tocar (con el pensamiento, se entiende)?, ¿existe algo más allá de la red de mentes subjetivas?, ¿una sustancia inherente que podríamos llamar verdad? Yo soy nitzscheano, para mí todo lo que existe es alcanzable. Y lo que no lo es, sencillamente no existe. No nos engañemos con monstruos metafísico, las cosas reales se pueden tomar con las manos y con nuestro pensamiento.
Entonces, si no existe la verdad (y en consecuencia tampoco la mentira), ¿por qué nos apresuramos a condenar con una pequeña parte de toda la información que hay?, si sabemos que todas las afirmaciones tienen un sinfín de puntos de vista y de posibles interpretaciones, ¿por qué nos empeñamos en crear juicios teniendo sólo uno de todos esos hilos?, ¿por qué nos empeñamos en simplificar hasta lo absurdo todos los problemas que tenemos y nos da tan igual profundizar en ellos antes de hacer nada? Estoy seguro de que si todos nos esforzásemos en mirar al espejo desde todas las distancias posibles, analizando tanto los detalles como las ideas generales, antes de hacer nada de lo que luego podamos arrepentirnos, nuestras relaciones sociales serían mucho más fructíferas.
miramos solo un hilo por que solo somos parte de ese hilo y no de todos. afirmar que la verdad o mentira existen o no es algo trivial si la propia existencia o realidad como la conocemos es cuestionada. por ejemplo para decirte lo trivial y absolutista de tu resolución:
aquí una verdad: los seres vivos viven.
tomando en cuenta que solo podemos conocer la percepción de la realidad, podemos como sociedad establecer patrones de percepción comunes entre todos, pudiendo formar una pseudorealidad propia ( que es donde basamos toda nuestra forma de vida), en ese contexto la verdad podria existir
Vaya, me parece que me has malinterpretado. Confieso que esa entrada la escribí más pensando en el problema personal que mencioné al principio que en términos generales y me refería principalmente al hecho de que otras personas emitan juicios de valor sobre nosotros mismos sin esforzarse en conocer todos los hilos que puedan haber implicados.
Claro, la verdad podría existir, pero no somos capaces de saber si las afirmaciones que aceptamos socialmente coinciden con el mundo de la verdad o no porque nunca podremos deshacernos de nuestra impresión subjetiva, ni aún intentando alcanzar la realidad entre todos. No podemos ser lo suficientemente objetivos como para poder afirmar con completa certeza que algo es cierto, así que no podemos afirmar con completa certeza que la verdad existe. Podemos intentar aproximarnos lo más posible a ella, como tendería una curva a cero, pero nunca alcanzarla.