2009
10.27

“- A veces -dice Denny y se sobre la nariz- me parece

que quiero ser golpeado y castigado. No me importa

que ya no exista Dios, pero quiero seguir respetando

algo. No quiero ser el centro de mi Universo.”

Asfixia, Chuck Palahniu.

No fumo. No bebo. No consumo ningún tipo de droga. De hecho, considero que tengo un único vicio: el arte. Soy un asqueroso yonkie de arte. No puedo vivir sin mi libro semanal que leer (a veces tampoco sin escribir), sin una peli entretenida que ver, sin ir a ver un concierto de vez en cuando o escuchar un buen disco nuevo. Y como consumidor de arte que soy, conozco mis gustos y necesidades. Sé cómo me afectan según qué tipo de obra en mi estado anímico según mi humor. Por lo general, tiendo a, en vez de buscar armonía entre mis sentimientos, amplificar lo que siento. Por ejemplo, si estoy especialmente vitalista sé que escuchando a Hernan Oliva esa sensación se multiplicará. Últimamente me siento raro y con una extraña sensación de no saber qué hago, así que además de escuchar The Wall hasta la saciedad (concentrándome en Confortably Numb), decidí que me compraría Asfixia, del autor del Club de la lucha, cuyo libro y peli me encantaron, un nihilista pesimista declarado.

Y cada vez estoy más seguro de que no sé a dónde voy. La mayor parte de la sociedad ha decido matar a Dios. Estamos en una época que si por algo se caracteriza es por falta de fe. Ya no nos sirve de nada si tenemos un montón de productos que consumir insaciablemente, si tenemos un desarrollo científico que explique todo lo que nos rodea y el pensamiento racional se impuso sobre todos nosotros. ¿Para qué necesitamos una guía clerical? Si nos hablan de Dios, los mandamos a rezar, no queremos saber nada de promesas metafísicas y nos enterramos en lo material y físico. Pero se nos presenta un pequeño problema: el lugar que antes ocupaba nuestra deidad ahora está vacío. Ya no hay nada en el mundo aparte de nosotros y el resto y sólo podemos confirmar nuestra existencia. Estamos solos, pues asesinamos a nuestro ¿imaginario? guía. Y con algo tenemos que llenar el vacío que dejamos ante tan drástica decisión. Porque es inevitable, hemos acabado con nuestro salvador y volvemos a estar expuestos al peligro, ahora sin conssuelo de que algo más allá de nuestro entendimiento nos protegerá y completamente expuestos al exterior. ¿Quién nos salvará ahora?

¿Con qué acabamos ocupando ese espacio en blanco?, ¿con qué nos llenamos? Los personajes de Asfixia, con actitudes compulsivas: las drogas, el sexo, el peligro o el aislamiento en una realidad inventada (en este caso, la América colonial del siglo XVIII). Así consiguen sentirse de nuevo plenos, cuando tienen un orgasmo, están colocados, al borde de la muerte o esquilando una oveja, dejan por un segundo de estar solos en un mundo hostilmente racional. Por un segundo nada de todo lo demás importa. En conclusión, acabamos llenándonos con nada. Si convertimos esa necesidad en una pura “nada”, al final nuestra sensación de vacío desaparecerá. Una solución fácil para un problema complejo. Si consigues no pensar en el problema durante unos segundos, éste desaparece momentáneamente, ya no te molesta, no hay crisis existencial. Y resolvemos uno de nuestros inconvenientes. Pero seguimos perdidos y expuestos, seguimos necesitando ser salvados a cada segundo, necesitamos que alguien acuda a nuestra ayuda para poder quitarnos de encima esa molesta sensación. Y gritamos para ver si hay alguien fuera de nosotros mismos que pueda oírnos.

Así me siento últimamente. Vacío. ¿Con qué lo lleno?, ¿con los libros que leo cada semana?, ¿las películas que veo?, ¿la música que escucho?, ¿las matemáticas que cada vez me encandilan más? ¿Qué tengo que hacer para llenar el vacío existencial que me rodeo y dejar de ser el centro de mi propio Universo?, un Universo que, por ende, está tan falto de contenido como el resto de mí. ¿Dónde quedaron mis metas y sueños que antes, con la dulce inocencia de años anteriores, poblaban mi mente?, ¿desaparecieron, como dice Pink en Confortably Numb, cuando el niño interior creció?, ¿cuándo se quitó por fin la venda de la inocencia y vio la realidad?, ¿cuándo se dio cuenta de que el esfuerzo no garantiza nada y las promesas intrínsecas de maravillas que oía desde pequeño eran falsas?, ¿cuándo vio que realmente el esfuerzo no te garantiza nunca nada? Y lo que quizá sea más importante, ¿con qué se supone que tengo que llenarlo?, ¿con nuevos objetivos?, ¿objetivos míos o los que otros desean para mí?, ¿por qué no sé qué quiero para mí? Todos llevamos puesta una máscara con la que nos presentamos al mundo, pero ¿qué hay detrás de la mía?

7 comments so far

Add Your Comment
  1. Como dices, estamos acabando con Dios, con la poca fe que queda en este Mundo. Y esto me recuerda a los filósofos que estaba dando en religión (como creo que te comenté), algunos como Feuerbach, Freud… con ideas como que Dios no ha creado al hombre, sino éste ha creado a Dios. Pensamientos que en esa época eran impensables y la gente no comprendía o no quería comprender… Parece ser que a lo mejor hoy en día, esos pensamientos serían incluso más “aceptados” o “racionales” a nivel general que las propias doctrinas religiosas.
    Y es una cosa que veo día a día, amigos insultados gravementes por ser cristianos, que no quieren ni ir a su instituto por todo lo que tienen que aguantar… Muy triste, la verdad.

    Últimamente escribes bastante sobre las máscaras, las apariencias… no estarás pasando una especie de crisis de identidad, no?

    En fin, un placer leerte de nuevo :)

    Por cierto, estoy viendo “The wall”, no puedo dormir…

  2. No sé si acabar con la creencia de Dios es bueno o malo, el problema está en con qué lo estamos llenando. No quejamos de lo dogmática que es la religión y convertimos la ciencia en nuestro nuevo dogma y el ateísmo en nuestra nueva cruzada. Cometemos los mismos errores que criticamos a la iglesia. Somos listos a más no poder.

    Paso una época rara, sí, pero la afronto cada año por esta época, es casi una costumbre xD

    ¿The Wall? Ya me contarás qué te pareció *.*

  3. Yo conozco ese tipo de crisis, son tan insignificantes como escandalosas te pueden parecer en los momentos más reflexivos, pero no cometas el error de darle más importancia de la que merece porque entonces te vences a ti mismo (es complicado) y eso es una putada.

    En fin, a mí el vodka a veces me ayuda.

    PS: ¿Yonki del arte? Tengo lo que necesitas. Decadencia efervescente, glamour de tercera regional, lo más vanguardista en su momento y lo más kitsch hoy si se te ocurre mirar al pasado y comparar. Drogas, egocentrismo, megalomanía y rock n’ roll. Delicatessen.

  4. Yo es que no bebo, pero eso que dices que tienes para mí me interesa. Y por cierto, luego necesito hablar contigo, te tengo que pedir un favor xD

  5. Thank you was of interest.

  6. In general, I agree, but there is something to discuss details!

  7. как всегда на высоте