10.24
Una de las peores cosas que te puede pasar en la vida, es despertarte y darte cuenta de que no eres tú. De repente, ves tus actos y tus gestos, oyes tus palabras y pasos, hueles tu olor, te sientes y ya es imposible negarlo, aquel que habla con tu boca, gesticula con tu rostro, come con tu cuerpo o lee con tus ojos es otro. Al principio cuesta creerlo, como es lógico, al fin y al cabo, ¿quién espera ser relegado de sí mismo?, ¿cómo es eso? Así que intentas buscarle una explicación lógica: estás en un mal sueño, todo son imaginaciones tuyas o una simple exageración de un mal momento. Pasas días buscando escusas que justifiquen la situación mientras algún desaprensivo aprovecha y usa tu figura a su antojo.
Pero hay cosas que son innegables y tarde o temprano caes en la cuenta de que, lo quieras o no, las cosas son así. Ya no lo niegas, pero eso no quiere decir que no sigas buscándole un motivo. ¿Será culpa de algún alma vagabunda decidida a quitarte lo que es tuyo?, ¿un castigo divino por romper sus mandatos?, ¿¡un mago!? Al fin y al cabo, ahora todo te parece posible. Mientras dejas que todas estas cuestiones te inunden con una sensación de impotencia, comienza a despertar la ira, ahí afuera hay alguien que se encuentra usando tu cuerpo y lo peor de todo es que nadie se da cuenta. Ninguno es capaz de darse cuenta de que están hablando con el hombre equivocado, ése no eres tú, se parece y es innegable la igualdad física, pero te es imposible hacerte a la idea de que ninguna de las personas que te rodean te conozca lo suficiente como para caer en la cuenta de que no están contigo, sino con un mero impostor. Y lo único que puedes hacer es detenerte a mirar cómo actúa, atado de pies y manos.
Eso te lleva a más dudas. Si ellos no pueden percibirlo, ¿por qué ibas a poder tú?, ¿cuánto tiempo llevabas siendo el equivocado sin darte cuenta?, ¿desde cuándo?, ¿fue quizá después del accidente?, ¿antes de que ella llegase, de que se fuese o luego de que desaparezca?, ¿no habrá sido así desde el principio? Sientes una increíble desesperación asomar por cada uno de los poros de tu piel, has caído en la cuenta de que nunca fuiste tú mismo. Decides que es hora de tomar, de una vez por todas, las riendas de tu vida. Y comienzas a luchar con todas las fuerzas que te quedan contra aquel impostor que te ha usurpado el puesto. ¿Para qué?, ya es tarde. Al final sólo consigues agotarte y darte cuenta de que todos los intentos fueron en vanos. Iluso de ti, creías poder luchar contra esa fuerza superior que te había revocado de un puesto que quizá, nunca te habías merecido.
Porque al fin y al cabo, tanto que repites una y otra vez no ser tú, ¿sabrías decir, por el contrario, quién sí eres?, ¿qué eres?, ¿acaso lo que te gusta?, ¿lo que estudias?, ¿lo que necesitas?, ¿lo que lees?, ¿lo que escribes?, ¿lo que piensas?, ¿lo que anhelas? Y si, pese a todo, ¿no te gusta, ni estudias, ni necesitas, ni lees, ni escribes, ni piensas, ni anhelas nada?, ¿entonces eres sólo vacío? Si ni siquiera puedes responder a qué esperas de ti mismo, ¿cómo serás capaz de darte cuenta si eres lo que esperan de ti el resto?, ¿por qué sigues intentando catalogar tus acciones como ajenas cuando no sabes qué es tuyo? Pudiera ser que fuésemos nuestros sueños, nuestras metas y nuestros objetivos. Pero los sueños se fueron cuando creciste y dejaste de ser un niño, tus metas son difusas y no tienes objetivos claros. Entonces, ¿a qué te reduces?, ¿a una masa de carne que para colmo no está guiada por ti? Madura de una vez y asume las consecuencias.
Deja de darle vueltas innecesarias al asunto y resígnate de una vez a la realidad. ¿No te das cuenta? Él es mejor tú que tú mismo y nadie quiere conocer realmente tu verdadera cara, sólo la buena.
Me enfrento a eso día a día. Muestro alguien que no soy yo a todo el mundo… Lo sé, quedo como un simple pellejo sin personalidad.
Pero por suerte o desgracia, soy demasiada buena persona y pienso demasiado en los demás…
¿Qué diría mi abuela si me viese con rastas y mi particular estilo de vestir en la universidad, en vez de mis coletas bien hechas y mi carpesano apretado contra mi pecho?
¿Y mis compañeros, si viesen que apruebo sin mover un dedo?
¿Y mis amigos, si me viesen tumbada en el césped con una panda de frikis fumando en vez de en la parte trasera de su nueva moto?
Lo siento, atañería a demasiada gente… y aunque para mí fuese una liberación ser como soy realmente, decpecionaría a mucha gente (al menos eso creo yo)
Por suerte, escribiendo, con la música y en secreto soy yo misma. La que habla por msn, escribe en el blog, es la Luu que me gustaría ser siempre. Pero no.
Echaba de menos las entradas de este tipo aquí…
Un saludo!
Desde luego, no hay máscara social que no arregle una crisis de identidad. Sin embargo, si no tuviese con qué desahogarme (el blog, por ejemplo), creo que acabaría asfixiado.
Una etapa rara, supongo.
Saludos!